Conseguir prácticas en empresas no depende solo de enviar currículums; depende de entender qué tipo de plaza buscas, por qué canal te conviene entrar y cómo demostrar que puedes aportar desde el primer día. Cuando se trata de cómo conseguir prácticas en empresas, la diferencia entre avanzar o quedarte fuera suele estar en los detalles: una candidatura ajustada, un portfolio claro y un seguimiento bien hecho. En España, además, conviene distinguir entre prácticas académicas, becas, programas trainee y contrato formativo, porque no son lo mismo ni se consiguen igual.
En este artículo te explico de forma práctica qué vía te interesa, dónde encontrar oportunidades reales, cómo preparar una candidatura que funcione en 2026 y qué errores suelen cerrar puertas antes incluso de la entrevista.
Lo esencial para moverte con más opciones y menos ruido
- No todas las prácticas son iguales: curriculares, extracurriculares y contrato formativo responden a objetivos distintos.
- La mejor búsqueda combina varios canales: universidad, portales, web de empresas y contacto directo.
- Un CV corto y específico gana a una candidatura genérica, sobre todo si no tienes experiencia previa.
- En perfiles IT, el portfolio pesa mucho: GitHub, demos, casos y documentación clara pueden marcar la diferencia.
- La entrevista no va solo de técnica: también evalúan aprendizaje, disponibilidad y forma de comunicarte.
- Si cobras prestación o subsidio, conviene revisar tu situación porque el SEPE permite compatibilizar determinadas prácticas formativas con esas ayudas desde el 1 de noviembre de 2024.
Qué tipo de práctica te conviene buscar antes de enviar nada
Yo empezaría aquí, porque mucha gente busca sin saber si realmente necesita una práctica académica, una experiencia extracurricular o un contrato formativo. Esa confusión hace perder tiempo y, a veces, oportunidades que sí encajaban con el perfil. En 2026, las empresas siguen valorando el aprendizaje, pero cada modalidad tiene reglas, expectativas y ritmos distintos.
| Modalidad | Qué es | Para quién encaja mejor | Ventaja principal | Límite habitual |
|---|---|---|---|---|
| Prácticas curriculares | Forman parte del plan de estudios y suelen ser obligatorias para obtener créditos. | Estudiantes con matrícula activa y necesidad de completar su formación. | Sueltan más rápido el primer contacto con empresa y están muy encauzadas por el centro. | Dependes del calendario académico y de las plazas conveniadas. |
| Prácticas extracurriculares | Son voluntarias y complementan la formación. | Quien quiere sumar experiencia sin que esa práctica sea obligatoria. | Dan más flexibilidad para alargar aprendizaje y probar sectores. | No siempre están tan disponibles y compiten con candidaturas de perfiles parecidos. |
| Contrato formativo para la práctica profesional | Es un contrato laboral orientado a adquirir experiencia relacionada con una titulación ya obtenida. | Personas que ya terminaron su formación y buscan una primera experiencia profesional real. | Es una puerta más cercana al empleo que a la práctica académica. | No es una beca ni una práctica universitaria; exige que la oferta encaje con tu titulación. |
| Programa trainee o beca de empresa | Programa propio de la compañía, con duración y condiciones fijadas por ella. | Perfiles junior, especialmente en IT, negocio, datos, QA o soporte técnico. | Puede abrir la puerta a una contratación posterior si rindes bien. | Las condiciones cambian mucho de una empresa a otra y hay que leer la letra pequeña. |
El SEPE distingue claramente el contrato formativo para la obtención de la práctica profesional de las prácticas académicas. Yo tomo esa diferencia muy en serio, porque cambia la documentación, la relación con la empresa y lo que puedes esperar del puesto. Si tu centro exige convenio, empieza por esa vía; si ya terminaste los estudios, mira primero las opciones laborales y no solo las académicas. Con esa base clara, ya puedes buscar en serio sin mezclar caminos que no llevan al mismo sitio.
Dónde encontrar oportunidades que sí encajan con tu perfil
La búsqueda funciona mejor cuando no depende de un solo sitio. En España, las mejores prácticas no siempre están en el anuncio más visible; a veces aparecen primero en la bolsa de tu universidad, en la web de una startup o por un contacto que sabe que estás buscando. Yo suelo dividir la búsqueda en cuatro canales y trabajar todos a la vez.
| Canal | Cuándo funciona mejor | Ventaja | Desventaja | Mi lectura |
|---|---|---|---|---|
| Bolsa de empleo o prácticas del centro | Si estudias y necesitas una plaza alineada con tu formación. | Suele haber filtrado previo y más encaje académico. | La oferta puede ser limitada y muy estacional. | Es el primer lugar que revisaría si buscas prácticas curriculares. |
| Portales de empleo | Si quieres volumen de ofertas y comparar rápido. | Te deja ver muchas opciones en poco tiempo. | Hay mucho ruido y candidaturas muy genéricas. | Sirve, pero solo si personalizas el mensaje y no te limitas a pulsar “enviar”. |
| Web de la empresa | Si tienes objetivo claro y quieres ir a compañías concretas. | Demuestra interés real y evita intermediarios. | Requiere más investigación y seguimiento. | Muy útil en IT, consultoría, producto digital y startups. |
| LinkedIn y contacto directo | Cuando quieres abrir una conversación antes de que salga la oferta. | Te permite diferenciarte con un mensaje corto y preciso. | Exige tacto y constancia. | Funciona mejor de lo que mucha gente cree, sobre todo si el mensaje es breve y útil. |
| Ferias, meetups y comunidades | Si estás en sectores técnicos o quieres una entrada menos fría. | Te da contexto humano y contacto con recruiters o equipos técnicos. | No todas las conversaciones terminan en oferta. | En perfiles IT puede ser una vía muy rentable si llevas un portfolio listo. |
Si tuviera que dar un criterio simple, diría esto: 10 a 15 candidaturas bien ajustadas por semana suelen rendir mejor que 50 envíos genéricos. Añadiría además 5 a 10 contactos directos y un seguimiento a los 5 o 7 días si no responden. En procesos de prácticas, la velocidad importa, pero la personalización sigue pesando más. Y ahora que ya sabes dónde buscar, toca preparar el material para que tu candidatura no se diluya.
Cómo preparar una candidatura que se entienda en 30 segundos
Aquí es donde muchas candidaturas se caen. La empresa no busca una autobiografía; busca señales rápidas de encaje. En mi experiencia, cuando el perfil es junior, lo que más ayuda es que el currículum, el mensaje y el portfolio cuenten la misma historia sin contradicciones.
El currículum tiene que ser corto y específico
Yo trabajaría con un CV de una página si estás empezando. Debe incluir estudios, herramientas, proyectos, idiomas y cualquier experiencia práctica, aunque sea breve. Lo importante no es aparentar recorrido, sino mostrar claridad: qué sabes hacer, en qué entorno te mueves y qué tipo de prácticas buscas.
Como suele recordar InfoJobs en su orientación laboral, las prácticas sí pueden presentarse como experiencia si las explicas con detalle. Eso significa que no basta con poner el nombre de la empresa: hay que decir qué hiciste, con qué herramientas trabajaste y qué resultado ayudaste a conseguir.
La carta o el mensaje no deben sonar a plantilla
Si escribes a una empresa, no empieces con frases vacías. Yo prefiero un texto de 4 o 5 líneas que responda a tres cosas: por qué esa empresa, por qué ese puesto y qué puedes aportar hoy. Si el mensaje no dice nada concreto, el reclutador lo percibe al instante.
Un formato útil es este: una frase de interés real, una de encaje con tu perfil, una de disponibilidad y una de cierre con llamada a la acción. Nada más. Cuanto más junior es el perfil, más valor tiene la precisión.
En IT, el portfolio pesa más de lo que parece
Si buscas prácticas en desarrollo, datos, ciberseguridad, QA o cloud, no confíes solo en el currículum. Yo revisaría al menos un repositorio bien presentado, una demo funcional o un caso de estudio breve. Un portfolio técnico no necesita ser grande; necesita ser legible.
- 1 proyecto principal con explicación clara del problema, la solución y la tecnología usada.
- 1 proyecto pequeño pero bien documentado, aunque sea una automatización o una API sencilla.
- 1 prueba visible de criterio técnico, como una buena README, un despliegue o una captura de resultados.
Si además de eso cuidas LinkedIn, el titular, la descripción y la sección de proyectos, la candidatura se vuelve mucho más convincente. Cuando el material está bien resuelto, la entrevista deja de ser una defensa y pasa a ser una conversación.
Qué hacer en la entrevista y en las pruebas cortas
En una entrevista de prácticas no suelen esperar que lo sepas todo. Lo que quieren comprobar es si aprendes rápido, si te organizas, si sabes pedir ayuda y si entiendes el contexto del puesto. Yo pondría el foco en dos cosas: la forma en que cuentas tus experiencias y la manera en que reaccionas ante una duda o una prueba breve.
Cómo responder sin sonar improvisado
Una técnica útil es STAR, que significa situación, tarea, acción y resultado. No hace falta nombrarla en la entrevista, pero sí usar su lógica. Primero explicas el contexto, luego tu papel, después lo que hiciste y al final el resultado. Ese orden evita respuestas confusas y te ayuda a no perderte.
- Explica qué problema había.
- Di qué te tocaba a ti exactamente.
- Cuenta qué hiciste para resolverlo.
- Cierra con una consecuencia concreta, aunque sea pequeña.
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Las preguntas que más ayudan a cerrar el encaje
También conviene preguntar tú. No por parecer muy interesado, sino para entender si la plaza es seria y si te conviene. Yo preguntaría por los objetivos de aprendizaje, el tutor asignado, el horario real, la modalidad de trabajo y la posibilidad de continuidad si todo va bien.
Si la entrevista es online, revisa cámara, audio y conexión antes. Parece obvio, pero muchas candidaturas junior se rompen por detalles logísticos muy simples. Una mala conexión transmite desorden, y en una práctica eso pesa más de lo que debería.
Con la entrevista bien enfocada, ya solo queda evitar los fallos de base que arruinan una oportunidad que sí podía ser tuya.
Los errores que más cierran puertas antes de tiempo
Yo veo siempre los mismos tropiezos. No suelen ser graves por separado, pero juntos dejan una impresión floja. Y en un proceso con muchas candidaturas, una impresión floja basta para quedarse fuera.
- Enviar el mismo CV a todo: si no adaptas tu candidatura, la empresa nota que no has entendido lo que busca.
- No mostrar proyectos: en perfiles junior, la ausencia de ejemplos prácticos resta credibilidad.
- Confundir disponibilidad con flexibilidad total: una práctica necesita encaje horario real, no promesas vagas.
- Ignorar el convenio o la figura legal: si la empresa no aclara cómo se formaliza la plaza, conviene parar y preguntar.
- Perseguir solo marcas grandes: a veces una empresa pequeña enseña más, te da más responsabilidad y acelera el aprendizaje.
- No hacer seguimiento: si no responden en varios días, un mensaje corto puede reactivar la conversación.
También hay una frontera que yo no cruzaría: si una oferta parece trabajo encubierto, no explica funciones, no concreta tutor ni horario o te pide asumir demasiadas tareas sin contexto, desconfía. Las prácticas deben formar, no explotar. Ese filtro protege tu tiempo y, además, te ayuda a elegir mejor.
El plan que yo seguiría para cerrar prácticas en 30 días
Si tuviera que empezar desde cero, lo haría como un proyecto corto y medible. No buscaría “a ver qué sale”; montaría un sistema sencillo y lo movería cada semana.
- Semana 1: definiría el tipo de práctica, el sector y una lista corta de 20 empresas objetivo.
- Semana 2: ajustaría CV, LinkedIn, mensaje de contacto y portfolio para que todos contaran la misma historia.
- Semana 3: enviaría candidaturas personalizadas, haría contactos directos y seguiría cada respuesta pendiente.
- Semana 4: prepararía entrevistas, revisaría objeciones y descartaría ofertas poco claras o mal planteadas.
Si además estás cobrando prestación o subsidio, revisa bien tu caso: desde el 1 de noviembre de 2024 el SEPE permite compatibilizar determinadas prácticas formativas y académicas externas con esas ayudas, tanto si son remuneradas como si no. Ese detalle puede quitarte presión a la hora de aceptar una plaza que sí te interesa. Al final, lo que más pesa no es la suerte, sino la combinación de criterio, constancia y una candidatura que haga fácil decir que sí.