Las aficiones en el currículum solo funcionan cuando aportan contexto útil: disciplina, criterio, capacidad de aprendizaje o una señal clara de encaje con el puesto. En este artículo explico cuándo conviene incluirlas, cuáles sí refuerzan un perfil profesional, cómo redactarlas sin parecer relleno y qué errores hacen que resten credibilidad. También lo aterrizo al mercado español y a perfiles de tecnología, donde cada línea del CV tiene que justificar su espacio.
Lo esencial para decidir en minutos si tus aficiones suman o sobran
- No incluyas aficiones por inercia: deben reforzar tu perfil o aportar conversación útil en entrevista.
- Si tienes poca experiencia, una sección breve puede ayudar a mostrar personalidad y constancia.
- Lo mejor suele ser limitarla a 2 o 3 aficiones concretas, no a una lista larga y genérica.
- Funciona mejor lo que se puede vincular con una habilidad: disciplina, trabajo en equipo, aprendizaje continuo o pensamiento analítico.
- En un CV para España, esta parte debe ir al final y ocupar poco: normalmente 1 a 3 líneas bastan.
- Si no puedes explicarla en una frase, probablemente esa afición no merece espacio en el currículum.
Cuándo las aficiones sí ayudan y cuándo es mejor omitirlas
Yo no trataría esta sección como decoración. En un CV bien hecho, las aficiones cumplen una función muy concreta: completar el perfil cuando la experiencia todavía es corta, mostrar una faceta útil para el puesto o abrir una conversación natural en la entrevista. Guías como las de Indeed coinciden en esa idea: tienen sentido sobre todo cuando hay poco recorrido profesional o cuando la actividad conecta con lo que pide la oferta.
También hay que saber cuándo no poner nada. Si el currículum ya está lleno de experiencia relevante, certificados, proyectos y resultados, una lista de aficiones genéricas aporta poco. InfoJobs lleva años insistiendo en no malgastar espacio con intereses que no añaden valor. Yo comparto ese criterio: si la sección no cambia la lectura del perfil, sobra.
- Inclúyelas cuando una afición demuestre una competencia útil para el puesto.
- Inclúyelas si estás empezando y necesitas dar más contexto personal sin inventar méritos.
- Inclúyelas cuando puedan servir como punto de conexión con la entrevista.
- Omítelas si ocupan espacio que necesitas para experiencia, logros o proyectos.
- Omítelas si son tan genéricas que podrían aparecer en cualquier currículum.
Con ese filtro claro, la siguiente pregunta es cuál de esas aficiones realmente suma y cuál solo rellena una línea.

Qué hobbies aportan valor real en un CV
La clave no está en que la afición suene “interesante”, sino en que transmita algo verificable. Una buena afición dice algo sobre cómo trabajas, no solo sobre lo que te gusta hacer el fin de semana. En perfiles de empleo y carrera, especialmente en tecnología, yo priorizaría actividades que refuercen hábitos útiles: constancia, curiosidad, colaboración, pensamiento lógico o capacidad de completar proyectos.
| Afición | Qué comunica | Cuándo usarla | Riesgo si la dejas genérica |
|---|---|---|---|
| Proyectos personales o open source | Autonomía, aprendizaje continuo y mentalidad de construcción | En perfiles técnicos, producto o datos | Si no explicas qué has hecho, parece simple postureo |
| Lectura técnica o divulgación profesional | Curiosidad y actualización constante | Cuando el puesto valora formación y criterio | “Me gusta leer” no aporta casi nada |
| Deporte de resistencia | Disciplina, hábito y gestión del esfuerzo | Si quieres reforzar constancia y foco | Puede sonar vacío si no concretas nada |
| Ajedrez, estrategia o juegos de lógica | Pensamiento analítico y paciencia | En entornos técnicos o de resolución de problemas | Muy usado, así que debes explicarlo bien para no sonar cliché |
| Voluntariado o mentoría | Colaboración, empatía y responsabilidad | En roles de personas, liderazgo o cultura | Si no detallas el contexto, pierde fuerza |
| Idiomas y comunidades internacionales | Adaptabilidad y comunicación intercultural | En empresas con equipos remotos o multinacionales | Decir solo “idiomas” sin nivel ni uso real es demasiado pobre |
En cambio, hay aficiones que se repiten tanto que ya no dicen nada: “viajar”, “ver cine”, “escuchar música” o “salir con amigos” suelen aportar muy poco si no van acompañadas de un matiz concreto. Ese matiz, más que la afición en sí, es lo que hace que el reclutador se detenga un segundo.
La siguiente capa es la más importante: cómo redactarlas para que no parezcan una frase de relleno.
Cómo escribirlas para que no parezcan relleno
Yo suelo usar una fórmula sencilla: afición + detalle concreto + vínculo con el puesto. Esa estructura evita la vaguedad y convierte una línea secundaria en una pista útil para quien lee el CV. No hace falta escribir una historia; hace falta escribir una señal clara.
| Versión floja | Versión útil | Por qué mejora |
|---|---|---|
| Me gusta viajar | Organizo viajes de varios días con presupuesto y rutas cerradas | Introduce planificación, orden y autonomía |
| Leo mucho | Leo divulgación sobre producto y liderazgo de equipos | La afición conecta con el área profesional |
| Hago deporte | Corro medias maratones desde hace 3 años | Convierte una generalidad en un dato concreto |
| Me interesa la tecnología | Mantengo pequeños proyectos en GitHub fuera del trabajo | La actividad se puede verificar y suena real |
| Toco música | Toco en una banda amateur y organizamos ensayos semanales | Muestra compromiso sostenido, no solo gusto |
También conviene cuidar la longitud. Yo dejaría esta sección en 2 o 3 aficiones, con una línea por cada una como máximo. Si ocupa más de 3 líneas en total, normalmente ya está compitiendo con información más valiosa. Y si el CV va a pasar por un ATS, ese software que filtra currículums antes de que los vea una persona, todavía tiene menos sentido llenar espacio con datos decorativos.
Cuando la redacción es breve y específica, la sección deja de ser un adorno y empieza a funcionar como prueba de coherencia. Esa lógica se nota todavía más en perfiles de tecnología y talento.
Qué ejemplos funcionan mejor en perfiles de tecnología y talento
En un entorno IT, yo buscaría aficiones que sugieran aprendizaje autónomo, pensamiento estructurado o colaboración. No porque el hobby tenga que parecer trabajo, sino porque el puesto suele exigir hábitos muy concretos. En selección de talento y en roles de productividad, la lectura del CV cambia mucho cuando la afición refuerza la forma de trabajar.
| Tipo de perfil | Aficiones que suelen encajar mejor | Qué pueden reforzar |
|---|---|---|
| Desarrollo software | Open source, proyectos personales, hackathons, automatización casera | Curiosidad técnica, iniciativa y resolución de problemas |
| QA o testing | Juegos de lógica, puzzles, electrónica básica, construcción de cosas | Atención al detalle, paciencia y mentalidad analítica |
| Gestión de producto o proyectos | Lectura de negocio, deportes de constancia, organización de eventos, debate | Planificación, foco y comunicación |
| Reclutamiento y people | Voluntariado, mentoría, idiomas, organización comunitaria | Empatía, influencia y capacidad relacional |
Hay un matiz importante: no se trata de poner lo que “suena mejor”, sino lo que de verdad puedes defender en una conversación. Si escribes que colaboras en open source, prepárate para explicar tu contribución. Si dices que haces mentoría, tendrás que contar a quién ayudas y en qué contexto. Esa trazabilidad es la que convierte una afición en un activo profesional.
Y precisamente ahí es donde muchas candidaturas tropiezan: no por lo que incluyen, sino por cómo lo presentan.
Los errores que más debilitan esta sección
La mayor parte de los fallos en esta parte del CV son evitables. Yo veo siempre los mismos: aficiones demasiado genéricas, frases hinchadas, gustos inventados para impresionar y actividades que no resisten una pregunta mínima en entrevista.
- Poner generalidades vacías: “cine”, “música”, “viajar” o “deporte” sin ningún detalle útil.
- Exagerar la relevancia: convertir una afición en si fuera una experiencia profesional más.
- Inventar o adornar: si no lo haces de verdad, tarde o temprano se nota.
- Elegir temas polémicos o demasiado personales: si pueden generar sesgo innecesario, no aportan nada al CV.
- Dar por hecho que la afición explica tu valor: no lo explica; hay que traducirla a una habilidad o rasgo.
- Dejarla desalineada con el puesto: una afición puede ser real y aun así irrelevante para esa candidatura concreta.
Mi criterio aquí es simple: si una afición no ayuda a vender mejor tu perfil, tampoco debería estar en el documento. En España esto es todavía más importante cuando el currículum compite por espacio con experiencia, formación, certificaciones y proyectos. La sección existe para sumar, no para aparentar humanidad a costa de credibilidad.
Con ese filtro ya aplicado, la decisión final se vuelve bastante práctica.
La regla práctica que yo aplicaría antes de enviarlo
Antes de mandar el CV, yo revisaría esta sección con tres preguntas muy concretas: ¿dice algo útil de mí?, ¿puedo explicarlo en una frase? y ¿ocupa menos espacio que una experiencia relevante? Si alguna respuesta es no, recorto sin dudar. Esa disciplina mejora más el currículum que añadir un hobby “curioso” solo para rellenar.
Si tus aficiones aportan contexto real, déjalas. Si reflejan constancia, aprendizaje o una afinidad lógica con el puesto, mejor todavía. Si no pasan ese filtro, elimínalas y usa ese espacio para reforzar logros, proyectos o competencias. En un CV sólido, la sección de aficiones no está para distraer: está para completar una historia profesional que ya funciona por sí sola.